martes, 3 de noviembre de 2009

ANÁLISIS DE TEXTO: LA FUNCIÓN MEDIADORA DEL DOCENTE Y LA INTERVENCIÓN EDUCATIVA”

El presente es un análisis de la lectura “La función mediadora del docente y la intervención educativa”, el cual aborda un desglose párrafo a párrafo de la misma considerando en gran medida el rol del docente, su pensamiento e influencia en el aprendizaje y, la formación que debe tener para lograr los objetivos de la educación.

EL ROL DEL DOCENTE Y LA NATURALEZA
INTERPERSONAL DEL APRENDIZAJE

Al hablar del aprendizaje hay que tomar en cuenta a los principales actores y factores que intervienen en el aprendizaje del alumno; muchas veces creemos que nuestra misión como formadores se reduce a la mera transmisión de información denominando a esta “conocimiento”, cuando en realidad hay que considerar la experiencia propia del alumno, su entorno social y el manejo interaccional producto de su propio desarrollo, es decir, debemos tomar al alumno no como un individuo aislado e independiente sino como un ser gregario e interdependiente para entender así la interacción tripartita entre el alumno, sus compañeros y el docente, logrando de esta manera tener todo un marco de referencia que nos ayude a entender ese mismo entorno y a sacarle el mejor provecho.

Aquí el rol del docente cobra especial importancia; me atrevo a pensarlo así porque además se debe tener una identidad bien clara de quién es y qué hace el docente, porque entre todos los roles que se le han asignado destaca (dentro de la corriente constructivista) el de ser un organizador y mediador en el encuentro del alumno con el conocimiento, paradójicamente hay que regresar a los orígenes, recordemos que los grandes filósofos como Platón, Sócrates, Aristóteles, no le dieron a sus seguidores el conocimiento en bandeja de plata, al contrario, les dieron las herramientas con las cuales ellos mismos tendían a buscar respuestas a sus interrogantes.

No hay que apartarnos entonces, de que hoy día, el profesor transmite lo que aprende, como lo aprende y que el alumno interpreta a su manera tal aprendizaje, razón por la cual se manifiestan diferencias en el aprendizaje; por tal motivo, el docente tiene que considerar no solo la transmisión de la información ya que para ello en la actualidad no se requiere de un docente, sino que debe atender las necesidades cognitivas del alumno en su búsqueda del saber además de que debe conocer a sus alumnos en lo que respecta a sus procesos de atención, memoria, habilidades, destrezas, necesidades, emociones, etc., para que así logre el objetivo final: incrementar la competencia, la comprensión y la actuación autónoma de los alumnos. Esto no representa una tarea nada fácil debido a que los grupos escolares son numerosos y diversos aún entre sí. Onrubia para tal efecto, propone trabajar en la diversidad y la flexibilidad; Gil et al asume que se debe trabajar y capacitar en lo que se refiere al análisis crítico y teórico para plantear problemas reales que puedan establecer principios de solución basadas en las capacidades de los actores del proceso.

Ante tales propuestas, la solución que se plantea en el trabajo revisado, es fomentar el trabajo en equipo, el uso de la investigación y el trabajo interdisciplinario en la formación del docente, al mismo tiempo que se haga énfasis en la mejor planeación de las materias, la metodología que habrá de aplicarse para su impartición y la experiencia del docente para manejar los contenidos de manera analítica y reflexiva, lo cual pronostica aprendices de éxito, críticos y actores de su propio aprendizaje.

Un punto fundamental para cumplir el objetivo es lograr que el alumno poco a poco vaya tomando las riendas de su propio aprendizaje y esto es algo que se vislumbra como difícil dadas las características del estudiante, su socialización y el grado de complejidad de los contenidos, la incógnita es entonces, ¿cómo o qué hacer para que el alumno asuma tal responsabilidad?

Parte de la respuesta se centra en el manejo de la zona de desarrollo próximo, es allí donde entra en función la habilidad del docente para facilitarle las estrategias necesarias que le lleven a interesarse en el proceso, por tal motivo no existe una receta que se pueda generalizar a todos los educandos pero sí existen las vías que generen la reflexión y el análisis de los contenidos considerando ciertos factores como las características, carencias y conocimientos básicos de los alumnos, la tarea del aprendizaje a realizar, los contenidos y materiales de estudio entre otros, lo cual convierte la enseñanza en una participación guiada entre el alumno y el docente.

REPRESENTACIÓN Y PENSAMIENTO DIDÁCTICO DEL
PROFESOR: SU INFLUENCIA EN EL APRENDIZAJE

Si el docente busca influenciar el aprendizaje del educando, debe entender las interacciones resultantes entre los comportamientos y las cogniciones.

Interactuamos de acuerdo a nuestra cultura, a nuestras experiencias y a nuestras percepciones y por lo que respecta a la labor docente se debe reflexionar sobre esta labor dado que la mayoría de las veces nos centramos en abarcar contenidos, cubrir un programa o llevar al pie de la nota paradigmas ya establecidos en cuanto a la impartición de las clases y pocas veces le damos mayor importancia al manejo de nuestras experiencias para ejemplificar tales contenidos es decir, no nos salimos del libreto, hay que darle mas importancia a la actividad, a la practicidad, a la manipulación de las variables que al objetivo, a la concreción, a lo estipulado.

Hay que transformar la educación en arte y ciencia, hay que valorar los marcos históricos para analizar situaciones actuales, hay que echar abajo prejuicios o estereotipos que sólo han sumido el desarrollo del educando, responsabilizar al estudiante de su propio rol y ocuparse en planear de acuerdo a las necesidades del mundo cambiante.

Desafortunadamente no lo hacemos y esto trae consigo consecuencias negativas puesto que las expectativas tienden a ser diversas y entonces no analizamos como las nuestras como docentes, influyen en el rendimiento de los alumnos y viceversa, de ahí la importancia de tener una buena formación docente.

LA FORMACIÓN DEL DOCENTE COMO
UN PROFESIONAL AUTÓNOMO Y REFLEXIVO

Sea cual fuere la formación del docente esta debe buscar una sola finalidad: la eficacia del mismo; me permito citar textualmente los problemas con los que ha tropezado tal objetivo: presuponer una estabilidad de rasgos de personalidad con independencia del contexto en que se manifiestan; la multidimensionalidad de los métodos de enseñanza y las dificultades en su operacionalización; la falta de control de variables en el escenario natural; la imposibilidad de conformar grupos de experimentación equivalentes, entre otras (Coll y Solé, 1990).

El buen profesor tiende a lidiar con esta problemática y la mejor manera de hacerlo es convirtiéndose en un profesional independiente y reflexivo, alguien que baja del pedestal para mostrarse como un verdadero agente de cambio, que interactúa y cuestiona a sí mismo y a sus alumnos, que facilita estrategias y modelos eficaces, que visualiza su entorno inmediato y lo da a conocer para generar así la discusión, el debate, la participación.

Es el profesional que está allí para guiar al alumno en sus momentos de desconcierto, de incertidumbre, de conflictos con sus valores y sobre todo para enseñar que se debe y se puede aprender a través del hacer. Hacer utilizando los medios adecuados, trabajando con las percepciones, con las teorías y con los roles de los alumnos, aplicándolos en beneficio de las metodologías, de la teleología de la educación, a nivel práctico, soslayando las políticas educativas y fomentando una nueva visión del papel de la educación; importantes en este caso dos ingredientes más: la reflexión colectiva y el trabajo colaborativo a través de la comunicación efectiva, ya que hay que recordar y no olvidar que el docente es un modelo para el alumno.

REFERENCIA
Díaz B. F. y Hernández R. G. (México) Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. Edit. McGraw Hill. Pp. 1-11

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